Hay olores que tienen la capacidad de llevarnos a otro lugar sin movernos de la cocina. A mí me ocurre con la acelga. Hay días en los que el cuerpo pide platos de siempre, de esos que alimentan sin complicaciones y reconfortan desde el primer hervor. Para mí, viviendo hoy en España, preparar este guiso tiene un significado aún más especial: la magia de esta receta empieza en el olfato y me transporta en un segundo a mi casa en Chile. El aroma que sale de la cazuela al cocinar acelga con carne picada y nata (crema de leche) es un abrazo directo al alma. Esta receta familiar me la enseñó mi tía Adriana (la hermana de mi Nonna) y hoy me permite volver por un instante a mis recuerdos a través de los sentidos, transformando una verdura sencilla en un plato cremoso, nutritivo y lleno de hogar. SALTAR A LA RECETA ↓ UN OLOR QUE ME DEVUELVE A LA INFANCIA La acelga cruda o simplemente hervida tiene un perfil aromático muy particular: verde, húmedo y terroso. Cuando...
Recomiendo by Pola
El gusto de cocinar en casa con sabor y cariño. Recetas caseras y aromas para reconfortar.